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Cada uno se somete al sistema de poder mientras se comunique y consuma, o incluso mientras pulse el botón de «me gusta». El poder inteligente le hace carantoñas a la psique, la halaga en vez de reprimirla o disciplinarla. No nos obliga a callarnos. Más bien nos anima a opinar continuamente, a compartir, a participar, a comunicar nuestros deseos, nuestras necesidades, y a contar nuestra vida. Se trata de una técnica de poder que no niega ni reprime nuestra libertad sino que la explota. En esto consiste la actual crisis de libertad.
Byung-Chul Han

Conéctese a su proveedor de Internet ya de buena mañana y hallará algún recordatorio de esa lisa y llana verdad en la primera de las noticias de su lista diaria: «¿Se avergüenza de su móvil? ¿Tiene un teléfono tan antiguo que le incomoda responder a una llamada en público? Actualícese con uno del que pueda presumir». La otra cara de la moneda del imperativo de «actualizarse» a un móvil acorde con la moda vigente en el mercado es, obviamente, la prohibición de volver a ser visto con uno como el último al que ya se actualizara usted la última vez.
Zygmunt Bauman

Pensamos de repente que somos dueños de nuestro propio invento, que el internet y la era digital es lo mejor que nos ha pasado. Podemos llegar a pensar que las redes sociales son Facebook, Twitter o IG porque nos “conectan” con otros, porque nos permiten expresarnos y visibilizar la gran cantidad de noticias injustas de las cuales no nos enteraríamos de otro modo. Gracias a Google podemos ser dueños de la información, investigadores o incursionar en cualquier cosa que queramos: activismo, música, modelaje, convertirnos en figuras públicas, artistas, poetas, terapeutas… lo que queramos. Hasta ahí todo bien. Pero recordemos el sentido etimológico de las redes sociales: “un cúmulo de relaciones existentes entre elementos que pertenecen a un mismo grupo”, o en otras palabras entramados de relaciones entre seres vivos. Es decir, un bosque puede ser entendido como una red social, asimismo un barrio, vecindad o una familia de personas con un claro vínculo de co-existencia mutua, de tejido. Y el tejido se rompe ante la cómoda soledad de una pantalla.

La idea de que gracias al vasto mundo virtual somos seres “independientes” en el sentido laboral e incluso social, dada la facilidad de comunicarnos sin, por ejemplo, depender del desplazamiento físico, es cuestionada por la verdad irrefutable de que somos seres de relaciones. Nos relacionamos con el agua, con el aire, con las plantas que nos sirven de alimento, con los animales y hasta con nuestros objetos inanimados cargados de nuestras emociones y apegos. Pero más allá de una relación con otro ser, está la primera forma de existencia que es la relación con unx mismx. Entrar en la vida es entrar en la consciencia de que habitamos un cuerpo a través del cual recibimos estímulos externos. Entre la sobrecarga de tactos, olores, visiones y sonidos, de repente nos fundimos en una ilusión de autonomía y libertad frente a una realidad compleja que se crece como un río.

¿Qué pasaría si el río se desborda, inundándolo todo? ¿Seguiríamos siendo lo que creemos ser si ya no existiera la posibilidad de compartirnos con el mundo virtual? 

Éstas y otras preguntas hacen eco en mi mente mientras escribo ante una pantalla, comparto en mi feedback, espero los compartir, seguir, me gusta y alimento un blog con la idea de que estoy creando una audiencia como Una Estrellita de Mar. Si se va la luz de repente, si el internet deja de funcionar, si ya no tengo un aparato electrónico para publicar mis pensAciertos, ¿Qué será de mi libertad de expresión? ¿Podrá el 5G salvarnos?

Me queda el sabor a incertidumbre debajo de la lengua, como una píldora amarga difícil de tragar, como la nueva velocidad avasalladora que promete ser lo último en tecnología para que tengamos “mejor acceso”. ¿Acceso a qué? Pues al beneficio del desarrollo, la existencia de ciudades inteligentes, nuevas industrias, conexión ilimitada, sin importar la fatiga, falta de sueño, concentración, confusión, depresión, ansiedad o proliferación del cancer que pueda causar en nosotros. ¡Tumbemos monte! ¡Coloquemos más antenas! ¡Mejoremos la infraestructura! ¡Recibamos altas frecuencias de vibraciones que nos enferman! ¡Todo sea por un “like”!


Arte de @Tutuk Muntu

Recomendaciones:

Dar click en los enlaces
Leer a Byung-Chul Han y a Zygmunt Bauman
Leer con especial atención sobre los peligros y amenazas de la implementación del 5G
Apoyar el arte independiente
Usar las redes sociales sin caer en ellas

 

 

 

 

 

 

 

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