Ñusta Iguaque

Leyenda de la laguna de iguaque

La laguna de Iguaque fue víctima de una “salación”, algún tipo de maleficio o profanación. Más de un poblador dice que “le echaron sal” y por eso las aguas han mermado. La cantidad de agua que hay en el lago es muy poca, también abundan las sequías. Probablemente, la laguna brava castiga a los hombres por haberla profanado. Ya no hay más lluvias generosas, las cosechas son pobres, el alimento escasea. Todo indica que la laguna sigue molesta, tal vez un día las aguas se vuelvan a volcar y sólo así calme su coraje.
—Leyenda de la Laguna de Iguaque

Ñusta, antiguamente, princesa Inca; hoy, reminiscencia del femenino que confronta por su sensualidad abierta, su belleza florecida, su libertad arquetípica de doncella. En los Andes, lo femenino siempre ha sido exaltado, honrado y entendido como la delicadeza de todo lo que está vivo. Desde su fertilidad hasta su redondez, desde su temible mar de emociones hasta su más recóndita profundidad, todo en la mujer como en lo femenino de la tierra, ha sido venerado en el pasado. Las primigenias diosas creadoras, son el incipiente y fundamental misterio que le dio existencia a todo linaje. Por ello se enaltece a la coya como a la ñusta, la madre como a la hija, las fases redondas de todo lo cíclico en la vida contenidos en el cuerpo de la mujer, laguna de deseos y espejismos, tesoros y manjares de la tierra como frutos prohibidos.

Todo en nuestras cuerpas es redondo y lindo: nuestros senos; nuestro salido vientre fértil, que se abre al espacio en movimiento de un pequeño útero encogido, buscando abrirse como flor palpitante de líquidos sagrados, ensanchado al recibir la semilla del sol, de lo masculino; nuestros culos como peras, nuestro centro como ombligo. La mujer como principio y fin, la mujer como búsqueda del olvido, la mujer, la mujer, oh, la mujer cálida y llena de cristales escondidos. La mujer, joya preciosa, laguna encantada, fuente de linajes olvidados y perdidos.

Ñusta es uno de esos irreconocibles arquetipos que ahora buscamos en recónditos espacios reprimidos. De repente, como la doncella que se siente majestuosa y bella, la intocable dueña de los mas profundos deseos entre placer y desdén, nos convertimos en ella. Al pasar de los ciclos, sentimos cómo cambia nuestro cuerpo con los cambios de la luna, o cómo permanecemos rígidas en solo uno, de los tantos sentidos que sentimos.

Abiertos a lo que nos tiene que decir el principio regente de lo femenino, los humanos ahora se buscan, se pierden y se encuentran entre lagunas atemporales de tiempos míticos. Ahora buscan las leyendas escritas en las piedras, fosilizadas en los caminos que recorren, a veces, sin ninguna intención de alimentar sus espíritus. La segunda ola de colonización ahora se disfraza de turismo vestido de eco, consciente, sostenible, imponente, económico o caro, fuente de ingreso o de muerte o de olvido. Ahora, hasta lo sagrado se compra y vende.

Así llegan a visitar ñustas bravas, cochas que castigan sobre la cordillera oriental andina, donde se abren siete ojos energéticos, siete úteros de vida, fuentes de fertilidad primitiva, orígenes de la historias que componen a la humanidad. Sus memorias en piedras y desiertos revelan misterios muy antiguos de la Tierra. Lo que había sido se fosilizó entre minerales y vacío. Cetáceos, corales y hasta dinosaurios se nos muestran como un recuerdo de que desde hace mucho tiempo, primero estaba el mar.

Ñusta Iguaque, princesa ancestral de estas tierras chibchas, se expone hermosa a 3600 metros de altura sobre el nivel del mar, entre una vegetación de páramo, un clima frío y árido, misticismo de éxtasis primigenio que nos trae reminiscencias de la Diosa Matriarca, fundadora del primer linaje de su gente mhuysqa. Bachué, piel de oro y canela, quien salió de la laguna con un niño en brazos, lo convirtió en su consorte y como primera pareja sagrada se dedicaron a poblar el mundo de gente. Les enseñaron a hablar, a tejer, a cantar. Les enseñaron mucho y más de lo que todavía hoy se conserva, entre el silencio y la voz del viento que azota valles y apus; luego se fueron como llegaron, convertidos en dos serpientes que todavía a veces aparecen en medio de Iguaque, la más grande de las 7 lagunas, 7 ñustas, 7 chakras, “brava pero amansada”, dicen las gentes del pueblo colonial, doblemente colonizado, de Villa de Leyva, maldecido por la invasión que no cesa, como uno de los más fuertes castigos impuestos por ella: diosa-mujer, laguna-deidad, amante-madre, paridora de vida y memoria, ñusta Iguaque, ella.

 

3 comentarios sobre “Ñusta Iguaque

  1. Bellísimo!
    En especial me gustó la analogía de los Ñustas ylos 7 Chakras; y la comercialización de lo sagrado… 👌🏽
    Pd: De quién es la ilustración de arriba…? Está re linda!

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola, muchas gracias. Es una relación que parte también de las 7 lagunas sagradas de Colombia que conecte con el conocimiento del sagrado femenino andino que también habla sobre 7 ñustas ubicadas en diferentes lugares sagrados en los andes peruanos y bolivianos, asi como también se ubican en el cuerpo humano. En los Andes también se entienden como chakras que llama ñawis y cada uno corresponde también a uña Ñusta. Desafortunadamente no conozco el artista que diseño esa hermosa imagen, pero si llegas a saberlo me avisas para darle créditos.

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